

Sabido es que los humanos somos seres sociables; que tendemos por naturaleza a vivir en sociedad. Las razones sicológicas, sociológicas y de las demás ramas humanísticas son múltiples y variadas. Son igualmente complejas cuando uno se mete a investigar más a fondo.
Sin embargo, las personas vivimos y desempeñamos esa característica de una manera asombrosamente natural. Algunos inclusive con una gran facilidad.
El comentario viene al caso porque hace unas semanas, durante mi rutina de ejercicio, coincidí ya al término de la jornada (trotar en el jardín de la colonia) con un camarada y me preguntó algunas cosas intrascendentes con respecto a la rutina del ejercicio.
En ocasiones subsecuentes la conversación, siempre sobre el ejercicio, y las actitudes se van dando de una manera más natural. Camaradas del ejercicio, pues.
Y me quedé reflexionando como las personas se interesan y preocupan por ampliar su relación. Lo cierto es que las relaciones públicas son una llave de gran importancia en la vida social.
Por curiosidad me pegué a la compu y revisé el faceboock: yo tengo 23 amistades. Pero de entre esas 23 amistades existen dos que tienen más de 2000 cada uno! el que menos tiene son más de 400. Los niveles de relacion son mínimos, pero Cuauhtémoc mi hijo le está apostando en un proyecto que desarrolla, a que las redes sociales por internet deben jugar ya en este momento un papel más importante que el de la ocupación del ocio.
Las 23 amistades que tengo en internet las conozco personalmente. Me ha rebasado el presente. Me he quedado acostumbrado a privilegiar la relación personalizada. No se me da la multirelación sin caras.








