Ayer fué tiempo de dominó. Día registrado en la agenda mental con prioridad uno. Te vas preparando a lo largo de la semana y llegado el momento estás listo para dejar todo de lado: compromisos, problemas, tareas, o lo que sea; ya mañana te las arreglas. Por ahora concentrado en la mesa, las manos listas para el contacto con esas fichas que en remolino y sonido dejen listas las piezas para encontrar la salida triunfadora de la "mano". Suerte y talento en la contienda, emoción y adrenalina en la cabeza: ganar es siempre estimulante y perder, aunque sea en el juego entre amigos, siempre te deja el coraje de la frustración (no?).
La jugada brillante a veces, que uno se encarga de presumir , o la "regada" que nunca se perdona y ocasiona el sarcasmo de los demás; la de seises ahorcada o la firme con que esperas el trinufal turno. La música y el trago, la plática ligth, las bromas y el ambiente de los amigos.
Esparcimiento saludable, ocio de paradójica ganacia, motivación personal, camaradería que fortalece el espíritu y más, mucho más.
Esas son algunas de las valiosas cosas que nos regalan espacios sencillos, que en la reflexión se crecen y que la intuición persigue. Por eso siempre el organizador mental te reserva la fecha. Ya desde hoy la tienes ocupada.
Gracias a la vida.
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