Existen muchas ocasiones en que queremos comentar algunas cosas cotidianas, que no por ser comunes dejan de causarte una impresión (agradable, desagradable o preocupante inclusive), lo suficientemente fuerte para no quedarte con las ganas de comentarla.
Por ejemplo, encontrarme con un hecho estimulante como un saludo amable y cortés, indudablemente que me motiva y alegra; o con un acto censurable como el que se pasó el alto o tiró la basura en la calle, me irrita e incomoda; me estropea el momento que pudo darle otra tonalidad al día.
Seguido me sucede: veo, oigo, leo, me platican, o de cualquier forma registro alguna vivencia que en de momento no puedo poner sobre una mesa la impresión que me causó. Y aunque en ocasiones logro comentarlo después de alguna manera coyuntural, me da la impresión de que ya pasado aquel momento se pierden elementos y detalles que desdibujan el hecho.
Y pienso que de alguna manera no comentarlo con alguien constituye una represión. Y también de alguna manera siento que me asfixia o me presiona. Otras veces pienso que aun siendo algo cotidiano en lo que no se advierte un efecto concreto ni trascendente, el concepto, la idea o la acción en sí, sí tienen una consecuencia o repercusión en mi ánimo y en mi perspectiva de la circunstancia, por lo que siento la necesidad de darle vida a través de algún receptor condescendiente.
En fin, quiero darme la oportunidad de comunicar mis cosas, de compartirlas con mis amigos o familiares cercanos. No sé cuál será el destino de mis notas y del tiempo invertido, pero al final, si son leídas ya se cumplió parte del propósito; si el improbable lector (como decía Monsiváis) no se aparece, también en parte se habrá cumplido el objetivo: tener la satisfacción de teclear mis impresiones y saber que andan en alguna dimensión misteriosa generada por este ciber-espacio.
Para dar a conocer el blog, las primeras entradas (cuatro o cinco y no más de una por semana), serán reenviadas a los correos de aquellos con quienes comparto algún tiempo por la red y que casi estoy seguro los temas tratados nos identifican. Después, lo prometo, dejará de correrse el riesgo de constituir una "correo indeseable" en sus bandejas de entrada.
Si quieren participar con sus notas personales, me dará mucho gusto compartir este espacio que seguramente se enriquecerá con su aportación. El Blog estará habilitado para recibir comentarios y entradas nuevas por parte de este pequeño grupo con el que he tenido la fortuna de convivir.
Un cordial saludo, y si la lectura ha llegado hasta aquí, va también mi emocionado agradecimiento.
1 comentario:
Hola Todos: Gracias a Temo por esta iniciativa. Seguramente vamos a encontrarnos con frecuencia, ya que la razón de su creación nos motivará a compartir la diaria experiencia.
Por lo pronto les recomiendo vean la película El Infierno, está divertidísima y con el estilo de Luis Estrada,las actuaciones de Alcázar, Gómez Cruz y todo el elenco son geniales muy recomendable para estos días de "celebración".
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